Salud femenina y alimentación basada en plantas

Alimentación basada en plantas y asociación con cáncer

Fernanda Gálvez

Fernanda Gálvez

Ginecóloga
@lagineveggie

Pocos estudios han informado la asociación entre los cánceres relacionados con las hormonas, como el cáncer de ovario, endometrio y mama. Pero se ha demostrado que la exposición sostenida al estrógeno, y por lo tanto las dietas altas en grasa y carne se relacionan con un mayor riesgo de estos. Sin embargo, se necesitan mayores estudios que evidencien el mecanismo de la ingesta y la relación con su aparición.1

  • La incidencia y mortalidad de cáncer de endometrio está aumentando principalmente debido a la mayor incidencia de obesidad y la hiperinsulinemia subyacente. Las mujeres más jóvenes también están aumentando la tasa de cáncer de endometrio y sus precursores. Es por ello que los cambios en el estilo de vida se consideran críticos para manejar este aumento de riesgo y mortalidad. La pérdida de peso y el ejercicio son claves para disminuir la hiperinsulinemia que impulsa el desarrollo de cáncer de endometrio.2,3,4

  • Con respecto al cáncer cervicouterino, cabe destacar que es 99,9%, de origen infeccioso por el virus papiloma humano (VPH) por lo que la influencia dietaria solo estaría relacionado a una mejor inmunidad para enfrentar la enfermedad, muy similar a lo que sucede con las infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA. Una ingesta baja de vitaminas, verduras y frutas en combinación con el tabaquismo, se relacionan con una mayor incidencia de cáncer cervicouterino y a menor regresión de los estadíos precancerosos como las neoplasias intraepiteliales o NIE.5,6


Una dieta basada en plantas, provee una variedad de factores dietarios que previenen el cáncer 7. Sumado a lo anterior, la obesidad constituye uno de los principales factores de riesgo y aumenta el riesgo de padecer cáncer. 8
En relación al cáncer de mama, es una de las principales causas de muerte en nuestra población y según datos nacionales, se estima que 1 de 8 mujeres lo padecerá a lo largo de su vida. Se ha estudiado que hay factores genéticos que no son modificables, pero también hay factores dietarios y ambientales que si se puede interferir en ellos.

Cabe destacar que los hábitos alimenticios como el consumo de alcohol y la obesidad están estrechamente relacionados con la aparición de este cáncer y la lactancia materna y el consumo de soya hoy en día se considera como un factor de disminución de riesgo de padecerlo, menor mortalidad y recurrencia y, está asociado a una menor incidencia de cáncer colorrectal y vesical. 10,11

Alimentación basada en plantas y salud de la mujer climatérica

Son múltiples los beneficios conocidos a la fecha de la alimentación basada en plantas y esto es debido a su alto contenido de fibra, ácido fólico, vitamina C y E, potasio y grasas insaturadas. Cuando se comparan con otras dietas, como la vegetariana, ésta contiene menor cantidad de grasas saturadas, colesterol y cantidad de fibra. Así, las pacientes se mantendrían más delgadas, con menores niveles séricos de colesterol, menor presión arterial, y esto en suma, disminuye el riesgo cardiovascular y de la generación de enfermedades crónicas como hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2 y algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, eliminar todo producto de origen animal, aumenta el riesgo de ciertas deficiencias nutricionales. Los micronutrientes que se debe tener especial atención son: vitamina B12, calcio, vitamina D y omega 3. A no ser que se consuman alimentos fortificados, se deben consumir apropiados suplementos.12

La obesidad aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que el IMC más bajo observado en los veganos, contribuye como un importante factor protector de riesgo cardiovascular por la mejora en el perfil lipídico y la reducción de enfermedad cardíaca asociada. Y de esta forma, disminuyendo el riesgo de accidente cerebrovascular y mortalidad por infarto agudo al miocardio.16,17

El consumo de soya se ha asociado a una disminución de síntomas vasomotores como los bochornos. Esto es basado en que la soya además de contener proteínas, contiene isoflavonas y se sabe que éstas últimas tienen una composición similar a las hormonas femeninas y pueden ejercer un efecto estrogénico al unirse a los receptores de estrógeno o un efecto antiestrogénico al inhibir la unión del estrógeno a sus receptores. Además se le conocen otras acciones biológicas como efectos antiangiogénicos, efectos antioxidantes y activación de la inmunidad natural que actúan independiente de los receptores de estrógenos.1,10

Respecto a la comparación entre mujeres posmenopáusicas con dieta vegetariana y aquellas con dieta omnívora, se ha confirmado también en este grupo poblacional los efectos de la dieta vegetariana respecto a menores niveles de colesterol, lipoproteínas de alta y baja densidad y glicemia 21

Salud ósea

Estudios aleatorizados basados en la población publicados en las últimas 2 décadas sugieren que no hay diferencias en la densidad mineral ósea (DMO), tanto para hueso trabecular como cortical entre omnívoros y lactoovovegetarianos22. Estudios con mujeres asiáticas posmenopáusicas mostraron que la DMO en cadera y columna vertebral fue significativamente menor en veganos a largo plazo23,24. Y esto es debido a que no alcanzan una ingesta óptima diaria recomendada de calcio. A pesar de esto, no se observaron diferencias en fracturas entre los veganos que consumieron diariamente más de 525 mg de calcio diario versus los omnívoros25

La salud ósea depende de algo más que la ingesta de proteínas y calcio. La investigación ha demostrado que la salud ósea también está influenciada por nutrientes como la vitamina D, la vitamina K, el potasio y el magnesio, y por alimentos como la soya, las frutas y verduras22,26. Las dietas veganas hacen bien en proporcionar una cantidad de esas sustancias importantes.

El mantenimiento del equilibrio ácido-base es crítico para la salud ósea. Una caída en el pH extracelular estimula la resorción ósea23, porque el calcio óseo se usa para amortiguar la caída del pH una dieta que forma ácido, por lo tanto, aumenta la excreción urinaria de calcio27.

Sin embargo, una dieta rica en frutas y verduras que es típica de una dieta BP, tiene un efecto positivo en la economía del calcio y marcadores del metabolismo óseo en hombres y mujeres28.

El alto contenido de potasio y magnesio de frutas y verduras proporciona un ambiente alcalino, que inhibe la resorción ósea29. La mayor ingesta de potasio se asocia con una mayor DMO del cuello femoral y columna lumbar de mujeres premenopáusicas30.

Resultados de 2 grandes estudios prospectivos de cohortes apoyan una asociación entre el consumo de vitamina K y riesgo relativo de fractura de cadera. Aquellas mujeres que consumieron mayor cantidad de vitamina K, tuvieron menor riesgo de fractura de cadera.

Este riesgo disminuyó 45% por 1 porción/d de vegetales de hojas verdes (la principal fuente de vitamina K) en comparación con 1 porción/semana32. En el estudio de Framingham, hombres y mujeres mayores en el cuartil más alto de ingesta de vitamina K tenía 65% menos de riesgo de fractura de cadera que aquellos en el cuartil más bajo33.

Además de una alta ingesta de frutas y verduras, los veganos también tienden a tener un alto consumo de tofu y otros productos de soja9. Se sugiere que las isoflavonas de soya tienen un efecto beneficioso sobre salud ósea en mujeres posmenopáusicas 34.

Metaanálisis han demostrado que las isoflavonas de soja son beneficiosas para la DMO de la columna de las mujeres menopáusicas 35 e inhiben significativamente la resorción y estimulan la formación de hueso en comparación con placebo36.

En un ensayo clínico aleatorizado, mujeres posmenopáusicas osteopénicas, se observó un aumento en la DMO de columna lumbar y cuello femoral con el consumo de isoflavonas de soja y genisteína, versus placebo. Siempre y cuando la ingesta de calcio y vitamina D de los veganos sea adecuada, su salud ósea probablemente no será un problema porque su dieta contiene una amplia oferta de otros factores de protección para el hueso. Sin embargo, se necesitan más estudios para proporcionar datos más definitivos sobre la salud ósea de los veganos versus placebo 37.

Alimentación basada en plantas y endometriosis

La endometriosis es una enfermedad crónica, inflamatoria, de alta incidencia y graves consecuencias para la salud general y reproductiva 38

Se ha visto cierta relación entre la enfermedad y el bajo consumo de vegetales y frutas y el alto consumo de grasas poliinsaturadas vegetarianas, jamón, carne de res y otras carnes rojas. Los resultados relativos al consumo de pescado no fueron consistentes. La ingesta de aceite de pescado parece tener un efecto positivo sobre los síntomas del dolor, se podría asociar al aporte de omega 3 que entrega este tipo de alimento, pero que podría reemplazarse con el uso de omega 3 vegetal, como la linaza y la chía obteniéndose los mismos efectos y un mayor aporte desde el punto de vista nutricional 39

En otro estudio, de mujeres jóvenes con dismenorrea (dolor en la menstruación) y endometriosis confirmada se demostró que la suplementación de vitamina D3 (2000 UI diarias) produjo cambios en el dolor pélvico evaluado con escala de EVA aunque no fue estadísticamente significativo. Sin embargo, aquellas que fueron suplementadas con omega 3 se redujo un 50% la escala del dolor y éste cambio fue sostenido en el tiempo 40

Estudios recientes han evaluado la relación entre el alto consumo de azúcar refinada y la dismenorrea, asociado o no a endometriosis, aún faltan estudios al respecto pero podría ser un buen tema de investigación a futuro 41

Estudios en poblaciones asiáticas han demostrado que el sedentarismo y pocas horas de sueño, que se definieron como menos de 6 horas están ligadas a cuadros de dismenorrea y endometriosis más severas 42.

La dismenorrea sigue siendo un importante problema de salud pública que puede tener un impacto negativo en la salud femenina, las relaciones sociales, las actividades escolares o laborales y el estado psicológico. Por lo que se recomienda educar a la población sobre este tema y consultar cuando sea necesario para un tratamiento oportuno.

Alimentación basada en plantas y síndrome de ovario poliquístico/resistencia a la insulina

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un trastorno endocrino común en mujeres en edad reproductiva Se estima que las afectadas sean entre un 5-10%. Casi un 50% de estas pacientes tiene sobrepeso u obesidad, lo que resulta en un fenotipo más severo de la enfermedad. Es por eso que la pérdida de peso se considera el tratamiento de primera línea en mujeres con SOP y sobrepeso 43.

Las secuelas metabólicas asociadas varían desde resistencia a la insulina hasta diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y enfermedad cardiovascular (ECV). La resistencia a la insulina juega un papel importante en la fisiopatología del SOP y es un marcador confiable para el riesgo cardiometabólico. Aunque los agentes sensibilizadores a la insulina, como la metformina, se han utilizado tradicionalmente para controlar los aspectos metabólicos de esta enfermedad, su eficacia es baja en términos de reducción de peso y reducción del riesgo cardiovascular 44.

Se conoce además que de la mano con el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la infertilidad puede ser una de las consecuencias más importantes. Y en estudios de mujeres que padecen ésta enfermedad, obesas y que intentan lograr embarazo, el patrón común de hábitos que presentaron fueron dietas altas en grasas saturadas y bajas en fibra, ácido fólico y hierro y contenían cantidades significativamente más bajas de carbohidratos, hierro y granos integrales en comparación con las mujeres sin la enfermedad 45.

Al poner en práctica dietas basadas en plantas para el tratamiento del SOP, se observó una mayor disminución del peso a corto plazo y una mayor disminución del consumo de grasas, pero faltan estudios que demuestren las tasas potenciales de deserción para confirmar los resultados 48

Un estudio del año 2017 demostró los efectos de la suplementación de omega 3 (1000mg de aceite de linaza que contiene 400mg de ácido alfa linolénico) más 400UI de vitamina E y se concluyó que ambas intervenciones, comparadas con placebo, tuvieron una disminución significativa de la insulina y un aumento significativo de la sensibilidad a la insulina. Además hubo reducciones significativas en los valores de testosterona total en sangre y testosterona libre. No se observaron diferencias con respecto a la glicemia en ayunas y otros perfiles hormonales 49

En suma, se conocen los distintos mecanismos y tratamientos basados en los hábitos y la alimentación que pudieran ser el pilar fundamental de las terapias de estas pacientes. 

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