Alimentación basada en plantas y enfermedades crónicas no transmisibles

Alejandra Parra C.

Alejandra Parra C.

Médica Cirujana
Especialista en Medicina de Estilo de Vida y Alimentación Basada en Plantas Enteras
@_aleparra_

Como vimos en la introducción, hoy en día en nuestro país y el mundo la mayor causa de muerte son las enfermedades cardio y cerebrovasculares, además de cáncer y complicaciones de diabetes mellitus.

Y por qué existe tanta enfermedad cardiovascular en la población? Tiene que ver el alto consumo de carnes y otros alimentos de origen animal?

El 6 de Septiembre del 2016 se publicó una revisión en el Journal of Internal Medicine, que incluyó variados estudios de cohorte prospectivos acerca de la asociación del consumo de carne y enfermedades crónicas. Los resultados de este estudio mostraron que:

Con el consumo de 100 gramos/día de carne roja:

  • Aumenta en 11% el riesgo de accidente cerebrovascular y cáncer de mama.
  • Aumenta en 15% la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

 

Con el consumo de 50 gramos/día de carnes procesadas:

  • Aumenta en 4% el cancer de próstata.
  • Aumenta en 8% la mortalidad por cáncer.
  • Aumenta en 9% el cáncer de mama.
  • Aumenta en 18% el cáncer colorrectal.
  • Aumenta en 19% el cáncer de páncreas.
  • Aumenta en 13% los accidentes cerebrovasculares.
  • Aumenta en 22% la mortalidad total.
  • Aumenta en 24% la mortalidad por enfermedad cardiovascular.
  • Aumenta en 32% el riesgo de Diabetes Mellitus II.
  • Aumenta en 17% el riesgo de cáncer colorrectal.
  • Aumenta en 19% el riesgo de cáncer de próstata.

Los mecanismos por los cuales la carne se asocia a estas enfermedades están bien estudiados:

  • Los aminoácidos leucina, isoleucina y valina de la carne están asociados a resistencia a la insulina y aumento de la hemoglobina glicosilada.
  • Los ácidos grasos saturados, que representan entre un 30-40% de los tejidos animales, aumentan la resistencia a la insulina, el colesterol LDL provoca disfunción endotelial, aumento de la actividad procoagulante; reducen la actividad antiinflamatoria del colesterol HDL.
  • El hierro HEM, comprobado como uno de los responsables en la carcinogénesis del colon, al promover la formación de compuestos N-nitrosos, aumentan radicales libres y además se cree que actuaría directamente dañando la mucosa colónica alterando el ADN. Además aumenta la producción de glucosa y disminuye su utilización, lo que aumenta el riesgo de DM2. Asociado también a mayor riesgo cardiovascular, en un 7% cada 1 mg de aumento de su consumo. 
  • Nitritos y nitratos que se convierten en nitrosaminas en el estómago son tóxicos para las células beta-pancreáticas, aumentando el riesgo de diabetes. Además dañan el ADN, activan citokinas inflamatorias que aumentan la producción de óxido nítrico, provocando disfunción endotelial, hipertensión arterial y el aumento de riesgo cardiovascular que conlleva.
  • Las aminas heterocíclicas que se forman al someter a la carne a altas temperaturas, por sobre todo parrilla, grill y fritura son genotóxicas o sea dañan el ADN con lo cual se asocian a aumento de riesgo de cáncer.
  • Los huevos, lácteos, carnes rojas, blancas, pescados y mariscos poseen alta cantidad de colina y carnitina, los cuales contienen un fosfolípido llamado fostatidilcolina (lecitina), este es fermentado pr la microbiota a TMA (trimetilamina) que posteriormente se oxida en el hígado formando el TMAO (óxido de trimetilamina), compuesto altamente inflamatorio y que ha demostrado aumentar riesgo de enfermedad cardíaca, aterosclerosis, diabetes mellitus II, enfermedades metabólicas y progresión de enfermedad renal crónica.

En un estudio de cohorte prospectiva publicado el 2016 se vio que el mayor consumo de proteína animal aumenta en 29% el riesgo de diabetes mellitus 2.

En un estudio de cohorte de más de 500 mil personas se observó que el mayor consumo de carnes rojas aumenta el riesgo de mortalidad total y por 9 distintas causas (cáncer, enfermedad cardíaca, enfermedades respiratorias, enfermedad renal, accidente cerebrovascular, infecciones, enfermedad hepática y otras).

¿Puede una alimentación más basada en plantas prevenir y revertir estas enfermedades?

La respuesta es SÍ! 

Al aumentar el consumo de alimentos vegetales y disminuir los animales se ha asociado en numerosos estudios, tanto a  disminuir los factores de riesgo como el peso, colesterol LDL e inflamación, como a disminuir la presión arterial, glicemia, HBa1C y marcadores de enfermedad cardíaca.

El 2014 se publicó el EPIC study, Estudio transversal 1694 personas que comparó alimentación omnívora, pescetariana, vegetariana y vegana, demostrando que los veganos tienen menor IMC, menor ingesta energética y de grasas saturadas, con mayor consumo de fibra, carbohidratos y grasas poli insaturadas. Tienen menor colesterol total y LDL.

Una revisión sistemática publicada el 2017 en Circulation, comparó las distintas fuentes de grasas y su riesgo cardiovascular, evidenciando que el aceite de coco es capaz de aumentar el colesterol LDL tanto como las carnes, mantequilla y aceite de palma. Además, el riesgo CV disminuiría al reemplazar las grasas saturadas por mono y poli insaturadas y en menor rango por carbohidratos enteros.

En 1998 se publicó en JAMA el famoso estudio de Dr Dean Ornish que hizo un seguimiento a 5 años, comparando un tratamiento habitual para enfermedad coronaria versus una intervención intensiva en el estilo de vida (dieta vegetariana c/10% grasas, manejo de estrés, cese de tabaquismo, ejercicio aeróbico y grupo de apoyo psicosocial) El grupo experimental disminuyó el % de estenosis coronaria en 4.5% a año y 7.9% a los 5 años; mientras que el grupo control aumentó el % de estenosis coronaria en 5.4% al año y 27.7% a los 5 años.

El año 2005 Dr Ornish publicó en The Journal of Urology una réplica de este “experimento” pero para tratar pacientes con cáncer de próstata en estadios 1 y 2 que no querían seguir el tratamiento convencional. En el grupo experimental tras 1 año de la intervención intensiva de estilo de vida, hubo un 4% de disminución del Antígeno Prostático Específico mientras que en el grupo control hubo un aumento de 6%.

En cuanto a la diabetes mellitus II, el 2018 se publicó una revisión sistemática en BMJ donde se demostró que una alimentación basada en plantas es capaz de disminuir el peso, glicemia, Hba1C, colesterol LDL y triglicéridos; además  de mejorar  el bienestar emocional, físico y la calidad de vida.

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