Alimentación basada en plantas con requerimientos fisiológicos especiales

Alimentación basada en plantas en pediatría

Andrea Péndola

Andrea Péndola

Pediatra

¿Los niños pueden llevar una alimentación vegetariana o vegana? 

La respuesta es sí, pero tiene que ser una dieta equilibrada, recibir los suplementos adecuados y supervisado por un profesional de la salud experto en el tema. 

Para que no se asusten, distintas instituciones de salud de EEUU y Europa avalan las dietas vegetarianas y veganas para cualquier etapa del ciclo vital, ya que los estudios demuestran que es posible llevar este tipo de alimentación y tener un crecimiento y desarrollo normales, y además puede reportar enormes beneficios para la salud ya que las dietas basadas en plantas son las más saludables del planeta.

La postura oficial de la Academia Americana de Nutrición y Dietética es que las dietas vegetarianas apropiadamente planificadas, incluyendo las dietas veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden resultar beneficiosas en la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades. 

Las dietas vegetarianas y veganas son adecuadas para todas las etapas de la vida, incluyendo embarazo, lactancia, infancia, adolescencia, vida adulta y vejez, así como para los atletas. Las dietas predominantemente vegetales son más sostenibles desde el punto de vista medioambiental que las dietas ricas en productos animales ya que utilizan menos recursos naturales y se asocian con un menor impacto medioambiental.

Entonces, ¿de qué debería preocuparme si mis hijos quieren ser vegetarianos o veganos?
Veamos los
nutrientes críticos

  1. Proteínas: en general no existe mayor problema en alcanzar el consumo diario recomendado de proteínas, ya que las legumbres y sus derivados aportan una gran cantidad de proteínas. En los primeros dos años de vida lo ideal es mantener la lactancia materna la cual aporta gran cantidad de nutrientes. Cuando se introduce la alimentación complementaria se reemplaza la carne por legumbres y sus derivados como tofu. Además, todas las proteínas vegetales contienen todos los aminoácidos, tanto los indispensables o esenciales como los que no lo son, lo único que varían son las proporciones de algunos de ellos cuando se comparan varios grupos de alimentos entre sí. La mejor manera de garantizar un aporte óptimo de proteínas es incluir en la dieta al menos 2-3 raciones al día de legumbres y frutos secos y semillas. No hace falta combinar diferentes grupos de alimentos en una misma comida para lograr una proteína más “completa”, basta con que la dieta esté diversificada. Si una variedad de alimentos vegetales es consumido durante todo el día, entonces no hay necesidad de combinar diferentes fuentes de proteínas en cada comida.

  2. Vitamina B12: esta vitamina debe suplementarse SIEMPRE en las dietas vegetarianas y veganas (aunque los niveles en sangre estén normales), en el periodo de lactancia materna exclusiva los bebés obtienen la B12 a través de la leche materna, por lo cual todas las madres deben suplementarse (en el embarazo también), cuando los bebés inician la alimentación complementaria se deben empezar a suplementar.

  3. Vitamina D: al igual que todos los lactantes, los que sean vegetarianos o veganos deben suplementarse con vitamina D 400 UI al día hasta el año de vida. Las madres en el embarazo y lactancia deben recibir 1000-2000 UI diarias.

  4. Calcio: La leche materna es el principal alimento en los 2 primeros años de vida y aporta el calcio necesario para un crecimiento óptimo.El contenido de calcio de la leche materna no se ve afectado por una dieta vegana en la madre. Después de los 2 años de vida, los productos lácteos son una buena fuente de calcio, pero no la única, y un número importante de alimentos vegetales proporcionan una buena cantidad de calcio con tasas de absorción similares a las que ofrecen los productos lácteos. Los requerimientos diarios de calcio se pueden lograr eligiendo alimentos vegetales ricos en calcio. Estos incluyen la mayoría de las verduras de hoja verde bajas en oxalatos, verduras crucíferas, semillas de sésamo, almendras, leches fortificadas a base de plantas y yogures a base de plantas, soya, tempeh, tofu y higos secos. Por ejemplo la absorción de tofu (hecho con una sal de calcio) y de la mayoría de las leches vegetales fortificadas es similar al de la leche de vaca, aproximadamente 30%. Es esencial asegurar una ingesta adecuada de alimentos fortificados con calcio. Se pueden alcanzar los requerimientos de calcio con la ingesta de 3 a 5 porciones de alimentos ricos en calcio. Cada porción entrega 125 mg de calcio. Las madres lactando deben consumir la cantidad necesaria de calcio en la dieta, si esto no se logra evaluar usar suplementos.

  5. Hierro: El contenido de hierro de las dietas veganas es mayor que en las dietas lacto-ovo-vegetarianas u omnívoras. La dieta vegetariana, y especialmente la vegana, contienen en general mayor cantidad de hierro que las dietas no vegetarianas. Las legumbres, los frutos secos y semillas, los cereales integrales y muchas verduras son alimentos muy ricos en hierro.  Por otra parte, los niños y adultos vegetarianos no se encuentran en mayor riesgo de presentar anemia ferropénica. Como en todos los lactantes debe usarse suplementación a partir del 4º mes de vida si esta con LME, 1 mg/kg/día. Luego del año se puede potenciar la absorción de hierro al ingerir vitamina C concomitantemente. Podría ser necesaria suplementación si los depósitos de hierro estuvieran bajos, a pesar de llevar una dieta equilibrada.

  6. Omega 3: Un problema potencial de las dietas vegetarianas es que contengan un exceso de ácidos grasos omega-6 (ácido linoleico [LA]) en detrimento de los ácidos grasos omega-3 (ácido linolénico [ALA]). El ALA se encuentra en abundancia en las nueces, en las semillas y aceite de lino, en las semillas de chía, en los productos de soja y en muchas verduras de hoja verde. Es importante que esté presente en la dieta de forma regular pues se considera un ácido graso esencial y el precursor a partir del cual se forman el ácido docoxahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentanoico (EPA). Además debemos mantener cierta relación entre ácidos grasos omega 6 y omega 3, ya que cuando hay mucho omega 6 se dificulta la producción de EPA y DHA. Buenas fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3 incluyen semillas de linaza molidas y aceite de linaza, semillas de chia y nueces. Una porción de alimentos ricos en omega-3 proporciona aproximadamente 2.5 g de ALA, desde el cual los ácidos grasos EPA y DHA son sintetizados Para mantener una relación óptima de omega-6/omega-3 y favorecer la conversión de ALA en EPA Y DHA, se debe evitar los aceites de semillas ricos en omega-6 (aceite de girasol, maíz, soya, pepita de uva y mezclas de aceites de vegetales), grasas trans (margarina) y aceites tropicales (aceites de coco, palma y almendra de palma) ricos en grasas saturadas. La leche materna de las mujeres que siguen una dieta vegana equilibrada y la leche de fórmula son una buena fuente de ácidos grasos omega-3. Los niños veganos de 6 a 12 meses deben continuar recibiendo leche materna o fórmula infantil y consumir 1–2 porciones diarias de alimentos ricos en omega-3, preferiblemente en forma de aceite de linaza, que no contiene fibra. Los niños veganos a partir de 1 año de edad deben cumplir con sus requisitos de omega-3 al consumir 2 porciones diarias de alimentos ricos en omega-3.

  7. Zinc: La leche materna o las fórmulas lácteas son buenas fuentes de zinc, después del año dar comidas ricas en zinc: legumbres, nueces, semillas, soya, levadura nutricional. Además, la vitamina C aumenta su absorción. Ojo con los RNPT, MBPN, otras enfermedades crónicas: requieren suplemento de zinc.

  8. Yodo: Durante el embarazo y lactancia: la manera más segura de alcanzar requerimientos es la ingesta de sal yodada. No se deben usar algas marinas por exceso de yodo lo que podría alterar la función tiroidea en el feto y en el lactante. Los 2 primeros años de vida con leche materna o formula 400 a 900 ml al día cumple requerimientos completos, también las algas nori, dulse, espagueti de mar y wakame, pueden formar parte de la dieta en cantidades pequeñas a partir del año de edad.
  1. Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Vegetarian Diets. Melina, VesantoCraig, WinstonLevin, Susan et al. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, December 2016 Volume 116, Issue 12, Pages 1970–1980. 
  2. Planning Well-Balanced Vegetarian Diets in Infants, Children, and Adolescents: The VegPlate Junior. July 2019Volume 119, Issue 7, Pages 1067–1073, 1074.
  3. Vegan Nutrition for Mothers and Children: Practical Tools for Healthcare Providers. Nutrients. 2018 Dec 20;11(1). pii: E5. doi: 10.3390/nu11010005.
  4. Martínez Biarge, M. Niños vegetarianos, ¿niños sanos? En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2017. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2017. p. 253-68.
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  6. Vegetarian diets in children and adolescents. Paediatr Child Health Vol 15 No 5 May/June 2010 
  7. Vegan Nutrition for Mothers and Children: Practical Tools for Healthcare Providers. Nutrients 2019, 11, 5

Alimentación durante el embarazo

Jacqueline Reyes

Jacqueline Reyes

Nutricionista

La gestación es una etapa del ciclo vital donde las necesidades energéticas de macro y micronutrientes aumentan, por lo que contar con una alimentación bien planificada que sea capaz de cubrir con los requerimientos nutricionales tanto de la madre como el bebé se vuelve clave para que ambos gocen de un óptimo estado de salud en el corto y largo plazo.

Durante la primera mitad del embarazo la demanda de nutrientes se destina principalmente para el aumento fisiológico que se produce en el útero, glándulas mamarias, placenta y sangre. Sin embargo, las mayores necesidades nutricionales ocurren en la segunda mitad del embarazo, sobre todo en el último trimestre donde el bebé crece rápidamente y se produce la reserva de nutrientes, especialmente vitamina A y hierro.

Si bien la nutrición de la madre influye dentro del corto plazo en aspectos como el desarrollo, crecimiento y peso de nacimiento, también llega a ser un determinante en el estado de salud del menor en el largo plazo. Estos efectos responden a un proceso denominado “Programación temprana”, período comprendido durante los 1000 primeros días de vida, desde la gestación hasta los 2 primeros años y que constituye un factor importante en la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) a lo largo de la vida, sobre todo en la etapa adulta. Por tal motivo, abordar la alimentación y nutrición durante el embarazo, se convierte incluso en una estrategia que contribuya a disminuir las cifras epidemiológicas de ECNT dentro de la población, pero ¿Qué tipo de alimentación es la más adecuada?

Independiente del tipo de elección alimentaria que tengamos, no hay discusión respecto a lo beneficioso que resulta incorporar una gran variedad de frutas y verduras en nuestro día a día y si es acompañado de legumbres, granos enteros, frutos secos y semillas tanto mejor. Lamentablemente, aún existe la creencia en algunas personas sobre la necesidad de incorporar alimentos de origen animal para obtener nutrientes claves sobre todo en etapas como la gestación; la leche aporta el calcio, la carne hierro, el pescado omega 3, etc. ¿Es posible prescindir de estos alimentos y encontrar los nutrientes necesarios para gozar de un embarazo saludable? La respuesta es si.

En el año 2009 la Asociación Americana de Dietética señaló: “Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas”

Dicho esto, es importante considerar que una dieta bien planificada y adecuada, es aquella elaborada por profesional competente y que sea capaz de cubrir las necesidades nutricionales de una persona a través de la alimentación y utilización de suplementos en ciertos casos. Estos últimos son necesarios en algunas etapas del ciclo vital como la gestación, donde los requerimientos de micronutrientes se ven aumentados independientemente de la elección alimentaria adoptada por la madre.

En el siguiente cuadro encontramos los principales nutrientes necesarios de cubrir a través de la alimentación y el rol fundamental que juegan en este periodo.

MICRONUTRIENTE IMPORTANCIA LO ENCONTRAMOS EN
Ácido fólico Prevención de malformaciones fetales relacionadas con defectos del tubo neural (cerebro y médula espinal) Vegetales verde oscuro como espinacas, acelgas, espárragos, brócoli, betarraga, lentejas, porotos, arvejas, harinas enriquecidas.
Hierro Su déficit podría provocar anemia ferropénica lo que aumenta el riesgo de nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y depresión posparto. Legumbres, vegetales de hoja verde oscuro, cereales enriquecidos, frutos secos y semillas.
Calcio Necesaria para la formación ósea y buen funcionamiento cardiaco. Favorece la absorción de vitamina D. Reduce riesgo de hipertensión y preeclampsia Verduras crucíferas como el brócoli, coliflor, repollo, rábanos, coles de Bruselas, pak choi, sésamo, almendras, higos, naranjas, soja, tempeh y tofu.
Zinc Participa en la síntesis de proteínas y división celular. Su déficit podría provocar retraso en el crecimiento y deterioro del sistema inmune. Legumbres, granos enteros, frutos secos, semillas y levadura nutricional.
Yodo Necesario para el adecuado funcionamiento de la glándula tiroides, desarrollo cerebral fetal y crecimiento intrauterino. Sal yodada
Omega 3 Prevención de parto prematuro, síntesis tejido cerebral y ocular. Nueces, linaza, chia y hojas verde oscuro + 100 – 200 DHA/día
Vitamina D Reduce el riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional, bajo peso al nacer y hemorragia posparto. Suplementación de 1000 a 2000 UI/día
Vitamina B12 Daño neurológico, debilidad, fatiga, irritabilidad y fallo en el desarrollo. Suplementación de 50 mcg/día o 2000 mcg/semanales

Una nutrición inadecuada se ha relacionado con la aparición de estados depresivos durante el embarazo y lactancia, posiblemente por el papel importante que juegan ciertos nutrientes como el ácido fólico, la vitamina B12, el calcio, la vitamina D, el hierro, el selenio, el zinc y los PUFA, que son necesarios para la biosíntesis de varios neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.

Es importante mencionar que el requerimiento de algunos  nutrientes como ácido fólico, hierro y calcio tiende a ser mayor que el resto por lo que en la mayoría de los casos es necesario complementar la alimentación con suplementación. Específicamente en el caso del ácido fólico, lo óptimo es comenzar a suplementar 6 meses previos a la concepción, pero entendiendo que gran parte de los embarazos no son planificados y dado que es un nutriente crítico, se vuelve importante incorporarlo como medida preventiva a través de los alimentos antes mencionados en la dieta de mujeres en edad fértil que deseen embarazarse en algún momento. Se ha demostrado sin embargo que existe una mayor ingesta de ácido fólico en gestantes vegetarianas en comparación con gestantes omnívoras, no así con la ingesta de zinc la cual tiende a ser baja en ambos grupos por lo que también es importante aumentar el consumo de alimentos ricos en este mineral para prevenir posibles complicaciones como retraso del crecimiento y deterioro del sistema inmune.

Una revisión sistemática realizada en el año 2015 por el International Journal of Obstetrics and Gynaecology sobre las dietas vegetarianas durante la gestación señaló: Ninguno de los estudios que informaron resultados materno-fetales demostró o indirectamente sugirió un mayor riesgo de eventos adversos graves relacionados con el embarazo, como preeclampsia, síndrome HELPP (caracterizados por hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas), o defectos congénitos importantes (con la excepción de una mayor incidencia de hipospadias informada en un estudio), siempre que se aborden los dos déficits potenciales principales, es decir, vitamina B12 y hierro. 

Llevar una gestación con una alimentación basada en plantas no es solo totalmente posible, sino que también recomendable considerando que estamos frente a un momento oportuno para la adquisición de hábitos alimentarios beneficiosos que serán transmitidos a las nuevas generaciones.

  1. Foster M, Herulah UN, Prasad A, Petocz P, Samman S. Zinc Status of Vegetarians during Pregnancy: A Systematic Review of Observational Studies and Meta-Analysis of Zinc Intake. Nutrients. 2015;7(6):4512-4525. Published 2015 Jun 5. doi:10.3390/nu7064512
  2. Craig WJ, Mangels AR; American Dietetic Association. Position of the American Dietetic Association: vegetarian diets. J Am Diet Assoc. 2009;109(7):1266-1282. doi:10.1016/j.jada.2009.05.027
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